
La organización juvenil más grande de Estados Unidos, Boy Scouts of America, reafirmó esta semana una política discriminatoria que excluye a niños gay de sus filas de pequeños exploradores y líderes adultos. Por tratarse de una agrupación tan numerosa, es uno de los casos más ilustrativos de la intolerancia que caracteriza a diversos sectores de la sociedad norteamericana.
La explicación oficial, según declaró uno de sus representantes a la prensa: "La gran mayoría de los padres de los jóvenes que servimos valoran su derecho a abordar los asuntos de la orientación homosexual dentro de su familia, con los asesores espirituales, y en el momento oportuno y en el lugar correcto".
Es absurdo, porque la aceptación de los scouts gay difícilmente prevendrá la discusión de estos temas. Más bien lo que hace es perpetuar la homofobia y el acoso escolar ya que se les niega a sus miembros la oportunidad de conocer personas diferentes y tener amigos gay.
Pero, como dice el refrán, no hay mal que por bien no venga. Esa política ayudará a los niños gay que si hubieran sido admitidos en las filas, probablemente sufrirían burlas durante las excursiones. Jamás me hubiera gustado ser un boy scout. No sirvo para montar carpas ni preparar fogatas. Me encanta pasear en la naturaleza pero para dormir, confieso, prefiero un hotel.
Foto: Fuerzas Navales de Estados Unidos

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