Las leyes de inmigración son de carácter federal y no reconocen las uniones matrimoniales entre parejas gay, ni siquiera si la pareja se casó legalmente en los ocho estados de la nación que lo permiten.
Un hombre gay o mujer lesbiana que es ciudadano norteamericano por nacimiento o naturalización, no puede ayudar a su cónyuge extranjero a tramitar un visado de reunificación familiar y corre el peligro de que su pareja sea deportada si no tiene estatus legal.
Definición de un matrimonio
En 1996, el gobierno federal promulgó una ley conocida como Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA, por sus siglas en inglés), que define el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer exclusivamente.
Esa norma acorrala a las parejas binacionales — aquellas en la que uno de sus miembros viene de otro país — que están entre la espada y la pared: o se separan geográficamente o infringen la ley para permanecer con su pareja e hijos.
El panorama es diferente en 19 naciones industrializadas, en su mayoría europeas, donde las minorías sexuales tienen los mismos derechos civiles que los heterosexuales y pueden transferirle la ciudadanía a sus parejas para evitar la separación.
Un numeroso grupo
Se estima que en Estados Unidos hay alrededor de 24,000 parejas binacionales gay y lesbianas en relaciones cercanas y duraderas, según el Instituto Williams de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), organización de investigación académica en los temas jurídicos de orientación sexual.
La mayoría vive en áreas metropolitanas densamente pobladas como el sur de la Florida, Nueva York, California y Texas.
Agobiados por el miedo que genera la potencial separación, muchos inmigrantes homosexuales entran en acuerdos matrimoniales con una persona del sexo opuesto para obtener la residencia permanente, corriendo el riesgo de ser deportados e incluso de no poder regresar a Estados Unidos.
Esperanza de una reforma migratoria
Una coalición de líderes del Congreso ha incorporado a la reforma migratoria una iniciativa llamada Ley para Unir Familias Americanas (UAFA, por sus siglas en inglés), que daría a parejas gay y lesbianas los mismos derechos de inmigración que tienen las parejas heterosexuales.
De ser aprobada, ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes podrían patrocinar a sus parejas del mismo sexo para que puedan permanecer legalmente en el país.
Pero al igual que el resto de la reforma migratoria, esta propuesta tiene mucha oposición y se encuentra estancada en el Congreso.

