Si a una persona le atrae romántica y físicamente un miembro del sexo opuesto, entonces es heterosexual. Y si por el contrario, si siente atraída por una persona del mismo sexo, entonces es heterosexual. Pero la orientación sexual no es absoluta. También existe la bisexualidad cuando a una persona le atraen miembros de ambos sexos.
La orientación sexual es diferente del comportamiento sexual porque se refiere a los sentimientos y no a la acción. Por eso hay homosexuales que pueden tener relaciones sexuales con miembros del sexo opuesto, y heterosexuales que pueden tener relaciones sexuales con miembros del mismo sexo. Algunos lo hacen por curiosidad y otros por conveniencia.
Contrariamente a lo que algunos piensan, la orientación sexual no puede cambiarse, una persona no escoge ser homosexual, bisexual o heterosexual. De hecho la orientación sexual de una persona suele definirse mucho antes de la primera experiencia sexual.
La Asociación de Psicología Norteamericana (APA) certifica que la orientación sexual no es opcional: “Si bien tenemos la opción de actuar, o no, en relación a esos sentimientos, los psicólogos no consideran que la orientación sexual sea un acto consciente que podamos cambiar a voluntad”.

